Lectura inicial
“El aspirante a sacerdote o Jeque desde temprana edad se
le aislaba de sus padres y se le internaba en una “cuca”, lugar donde recibía
la formación sacerdotal; se le sometía a ayunos y duras disciplinas;
abstinencia de carne y de todo condimento. Doce años permanecía en el
internado, en perfecta castidad, aprendiendo los secretos curativos de las
plantas; se adiestraba en los conjuros; en el arte de hablar con los demonios y
espíritus; se le enseñaba el curso de los astros; de tal manera que terminaba
siendo un erudito en astronomía y en la doctrina y preceptos de Bachué, en las
tradiciones y las glorias pasadas de su pueblo y brindándosele capacitación en
el idioma que tenía que hablarle a los creyentes”.
Eutimio Reyes Manosalva, Leyendas y Mitos Indígenas Cundiboyacenses.
Reflexión
Los cursos de Fenómenos de Transporte tienen muy mala
fama tanto entre estudiantes como entre profesores. En los primeros se genera
un temor (apenas entendible) por la naturaleza abstracta de las matemáticas que
se manejan; tensores, operadores diferenciales, ecuaciones diferenciales en
derivadas parciales, soluciones con series y geometría no plana sazonan los
modelos matemáticos que se discuten durante el semestre. En cuanto a los
segundos, algunos colegas observan un respeto distante y a veces un resquemor
hacia el curso; es quizá un sentimiento parecido a no tener ganas de abrazar un
erizo. Por experiencia propia, creo que ambas actitudes pueden en parte entenderse
por la frialdad y poco entusiasmo que tradicionalmente se transmiten a la hora
de discutir los fenómenos de transporte y sus modelos matemáticos. Yendo quizá
un poco lejos, me atrevo a decir que, de hecho, una de las causas de lo
anterior son la contemplación, veneración y seguimiento casi ciego del hermoso
clásico de la literatura de ingeniería química llamado “Fenómenos de
Transporte” de Robert Byron Bird, Warren Earl Stewart y Edwin Niblock
Lightfoot, Jr; llamado en el ámbito académico internacional simplemente BSL. Pero,
la belleza es un concepto muy subjetivo y transitorio para los seres humanos. Aunque
BSL es sin duda un pilar de la ingeniería química moderna, lo cierto es que,
como muchos clásicos, la mayoría de nosotros no estamos preparados para él
cuando lo conocemos por primera, segunda y hasta quién sabe qué vez. Esto se da
en gran medida por la evolución natural de los modelos educativos. Para la
época de la publicación de BSL, la denominada educación superior seguía un
modelo de aprendizaje que podemos llamar de fuerza bruta amén del hecho de que
la información no tenía ni el enorme acceso, ni la diversidad, ni el abrumador
flujo del que gozamos hoy. Los estudiantes
debían romperse el coco durante horas y horas de estudio usando herramientas
que ahora mismo, atrevidamente, podrían ser llamadas precarias. Así, libros
como BSL tratan de manera tosca al estudiante siendo ello notable, por ejemplo,
en aquellos pasajes en que se postulan soluciones infamemente obvias para los
escritores del libro. Mas, sin embargo, todos los esfuerzos intelectuales que
desde su publicación han acarreado para estudiantes y profesores de tratar de
seguirle el paso a BSL no han sido, ni son, ni serán en vano. “La fama cuesta”, dice mi mamá, tal como
lo expresa la lectura con que abrimos esta clase. En ella, se hacen patentes
las fortísimas demandas intelectuales y físicas que acarreaba el poder llegar a
ocupar un puesto privilegiado en la sociedad indígena cundiboyacense. Aunque
afortunadamente los métodos descritos en la lectura han pasado a la historia,
la esencia del porqué éstos se aplicaban se mantiene. En este sentido, no es
mentira que Fenómenos de Transporte es uno de los cursos más difíciles de
Ingeniería Química y que como tal su estudio exige muchísimo tiempo y
disciplina. Pero, tal como a menudo sucede en las románticas historias de
búsquedas de tesoros, al final, el héroe (en este caso usted como estudiante)
se verá recompensado por una riqueza intelectual y modo de pensamiento que le
permitirá tanto hacer un ejercicio ingenieril valioso como una serie de
reflexiones sobre la naturaleza que antes quizá no habría imaginado.